29/6/10

MIRÁNDOTE LOS OJOS

Mirándote los ojos te miro toda entera.
Toda entera deslumbras en su magia sombría.
así en un solo pájaro toda la melodía
y en una rosa única toda la primavera.

Ojos negros y próceros de claridad procera
que a tu beldad son dúplice blasón de señoría.
Sabios en luz y sombra, no saben todavía
que por ellos mi trágica desesperanza espera.

Y me forjo, mirándolos, el despotismo doble
de dos hermanos príncipes que con su brillo noble
subyugan un imperio presa de torvos males.

Porque mi alma sufre, tenebrosa de tedio,
con la fe melancólica del ansia sin remedio,
la tiranía fúlgida de tus ojos triunfales.

Alfredo Arvelo Larriva. Venezolano. Nació el 25 de Mayo de 1883 en la población de Barinitas, Edo Barinas. Murió en Madrid el 13 de Mayo de 1934. Opositor a ultranza de la dictadura de Juan Vicente Gomez, estuvo preso 8 años en Puerto Cabello y en la Rotunda. A pesar de ello, sus poemas fueron los más leidos de la época; eran sacados clandestinamente de la cárcel por los visitantes y reproducidos bajo el pseudónimo de "E. Lenlut", que son las primeras letras de "EL ENLUTADO" -apodo que se le dió porque siempre vestía totalmente de negro.

5/6/10

Tus ojos me miraron

Tus ojos me miraron, te miraron mis ojos
y nunca más nos hemos vuelto a ver.

Fue tan sólo un instante, no más, pero en él supe

que tú eras la elegida que pasaba a mi lado,
que tú eras la que hubiera podido ser, un día,
amadora de todas las horas del amado.

Habría sido el único corazón para el mío,

pero tu corazón, como un ave, se fue.
Tus ojos me miraron, te miraron mis ojos,
y nunca más nos hemos vuelto a ver.

Toda entera venías hacia mí, toda entera

hacia ti me empujaban los vientos del azar.
Pero al hallarnos, fuimos como dos barcos locos,
que se cruzan en medio de la mar.
Tus ojos me miraron, te miraron mis ojos,
y ya no nos veremos nunca más...

Poemas de Romeo Murga

3/6/10

El negro de mis pecados


El camino se hace oscuro, a mí me gusta así.
Tocar tu cuerpo es devorar con la mirada.
Sentir tu calor es interpretar el nerviosismo desnudo.
Escuchar tus palabras es comprender los abrazos silenciosos.
Oler tu esencia es descubrir mi fetiche.
Tu sombra es mi sueño secreto.
No te escapes, disfruta el negro de mis pecados.

MIRÁNDOTE LOS OJOS

Mirándote los ojos te miro toda entera.
Toda entera deslumbras en su magia sombría.
así en un solo pájaro toda la melodía
y en una rosa única toda la primavera.

Ojos negros y próceros de claridad procera
que a tu beldad son dúplice blasón de señoría.
Sabios en luz y sombra, no saben todavía
que por ellos mi trágica desesperanza espera.

Y me forjo, mirándolos, el despotismo doble
de dos hermanos príncipes que con su brillo noble
subyugan un imperio presa de torvos males.

Porque mi alma sufre, tenebrosa de tedio,
con la fe melancólica del ansia sin remedio,
la tiranía fúlgida de tus ojos triunfales.

Alfredo Arvelo Larriva. Venezolano. Nació el 25 de Mayo de 1883 en la población de Barinitas, Edo Barinas. Murió en Madrid el 13 de Mayo de 1934. Opositor a ultranza de la dictadura de Juan Vicente Gomez, estuvo preso 8 años en Puerto Cabello y en la Rotunda. A pesar de ello, sus poemas fueron los más leidos de la época; eran sacados clandestinamente de la cárcel por los visitantes y reproducidos bajo el pseudónimo de "E. Lenlut", que son las primeras letras de "EL ENLUTADO" -apodo que se le dió porque siempre vestía totalmente de negro.

Tus ojos me miraron

Tus ojos me miraron, te miraron mis ojos
y nunca más nos hemos vuelto a ver.

Fue tan sólo un instante, no más, pero en él supe

que tú eras la elegida que pasaba a mi lado,
que tú eras la que hubiera podido ser, un día,
amadora de todas las horas del amado.

Habría sido el único corazón para el mío,

pero tu corazón, como un ave, se fue.
Tus ojos me miraron, te miraron mis ojos,
y nunca más nos hemos vuelto a ver.

Toda entera venías hacia mí, toda entera

hacia ti me empujaban los vientos del azar.
Pero al hallarnos, fuimos como dos barcos locos,
que se cruzan en medio de la mar.
Tus ojos me miraron, te miraron mis ojos,
y ya no nos veremos nunca más...

Poemas de Romeo Murga

El negro de mis pecados


El camino se hace oscuro, a mí me gusta así.
Tocar tu cuerpo es devorar con la mirada.
Sentir tu calor es interpretar el nerviosismo desnudo.
Escuchar tus palabras es comprender los abrazos silenciosos.
Oler tu esencia es descubrir mi fetiche.
Tu sombra es mi sueño secreto.
No te escapes, disfruta el negro de mis pecados.

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