Me volcaré a decir en silencio lo que no necesita remiendos.
Si tú me miras,
soy la mariposa roja;
si me hablas,
soy el perro que escucha;
si me amas,
soy la flor que se calienta entre tus cabellos;
si me rechazas,
soy como una canoa vacía que baja por el río,
y los peñazcos destrozan.