Aun cuando la pasión no está permitida para las carnes, fluye muy bien entre las letras, así "mío" y "tuyo" se enfrentan a lo prohibido y se convierten en una historia tan frágil como la hoja que los esconde.
"Mío" se acurruca a "eres",
"tuyo" se rinde a "soy"
y así andan saltando entre líneas
soñando que son imprescindibles como verbos.
Mío eres
Tuyo soy
Eres mío
Soy tuyo
Mío, mío
Tuyo, tuyo
Tuyo eres
Mío soy
Eres soy
Soy eres
Cuando ya andan por todos los recovecos invitan a "te" y "quiero", y juntos danzan retando los márgenes.
Soy tuyo si me quiero
Eres mío si te quiero...