Cómo reviven en tus labios rostros que me están negados... por elección.
Se cuelan sonrientes asechando una historia que no termina de ser nada.
Se intrincan en mis poros y carcomen mis días sin dueños.
Allí están; serenos anuncian su ritmo,
ritmo que me descubre temblando en este fuego cuyas cenizas serán libertad.
Siendo guardianes marcan el orden de tus días rojos.
Suenan las campanas recordando la caducidad del tiempo.
Se arman de filos y escudos ante la presencia de mis entrañas y las tuyas.
Aseguran la victoria de una jornada que, sin ser guerra, destila sangre a borbotones.
Ahora es a mí a quien las palabras aprisionan. Sangre es una.
Greilysu