16/5/10

Noctámbulos alcolchados

Almohada: ¿Ayer pudiste dormir?
Colchón: Bueno, sí pude, ya sabes que me acostumbré a ese peso.
Almohada: Ay, para mí ha sido difícil. Ese cuerpo tosco, grande. Sabes, estoy acostumbrada a la sutileza.
Colchón: Jajajaja... da gracias a Dios más bien, pues yo he resistido cada cosa.
Almohada: No creo que haya algo peor que la respiración a menos de cinco centímetros atentando con tu ser, calentándote sin necesidad, y la desquiciada indecisión: a la derecha a la izquierda, en la punta, a la derecha a la izquierda… te abrazo no te abrazo… ¡No me abraces!… Estoy aterrada, mi hermoso cuerpo está en amenaza.
Colchón: Te digo que por aquí antes era más movido. Me repetía: “Aguanta, aguanta”.
Almohada: No, no lo creo… mi refinado cuerpo, mi refinado cuerpo! Tú sí puedes decir aguanta, eres fuerte. A mí, tan blanquita y delicada, tan meticulosa, tan perfecta, a mí no me queda más que ajustarme a sus decisiones.
Colchón: ¡Va! Tú por lo menos serás su confidente. ¿Yo? Apenas envejezca me desechará. Ya falta poco. Mis resortes están las últimas… bueno, con ese peso, no sé que más espera.
Almohada: Shhhh… ahí viene.

**Su

Noctámbulos alcolchados

Almohada: ¿Ayer pudiste dormir?
Colchón: Bueno, sí pude, ya sabes que me acostumbré a ese peso.
Almohada: Ay, para mí ha sido difícil. Ese cuerpo tosco, grande. Sabes, estoy acostumbrada a la sutileza.
Colchón: Jajajaja... da gracias a Dios más bien, pues yo he resistido cada cosa.
Almohada: No creo que haya algo peor que la respiración a menos de cinco centímetros atentando con tu ser, calentándote sin necesidad, y la desquiciada indecisión: a la derecha a la izquierda, en la punta, a la derecha a la izquierda… te abrazo no te abrazo… ¡No me abraces!… Estoy aterrada, mi hermoso cuerpo está en amenaza.
Colchón: Te digo que por aquí antes era más movido. Me repetía: “Aguanta, aguanta”.
Almohada: No, no lo creo… mi refinado cuerpo, mi refinado cuerpo! Tú sí puedes decir aguanta, eres fuerte. A mí, tan blanquita y delicada, tan meticulosa, tan perfecta, a mí no me queda más que ajustarme a sus decisiones.
Colchón: ¡Va! Tú por lo menos serás su confidente. ¿Yo? Apenas envejezca me desechará. Ya falta poco. Mis resortes están las últimas… bueno, con ese peso, no sé que más espera.
Almohada: Shhhh… ahí viene.

**Su

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