Bajo el regazo de la luna todo resulta seductor. La noche, la oscuridad, fácilmente se apropian de los hombres. La música suena mejor, las copas saben mejor y la intimidad tiene menos pretextos. Yo no quiero ser luna, quiero ser sol. No quiero estar contigo por momentos. No quiero ser cuarto creciente, ni menguante, ni llena ni nueva. Quiere ser quien soy, constante, brillante y real.
No quiero cubrirme de sombras, quiero que me observes con detalle, quiero que desnudes mi alma. Entrar sutilmente por tu ventana y darte un beso de bienvenida, avivar tus sentidos, cargarte de energías y, por qué no, despertarme contigo.
Ser inspiración de melodías, ser omnipresente en tu día, deslúmbrate con mi alegría de colores y despedirme con la esperanza de un nuevo día.
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